02 Feb Consejos para conservar el queso correctamente
El queso de oveja es un alimento vivo que tiene una conservación limitada. Para disfrutar al máximo de todas sus propiedades lo más adecuado es consumirlo lo antes posible una vez abierto.
Hay algunas técnicas de conservación que podemos seguir para que el queso no se estropee y podamos disfrutar del queso durante más tiempo.
La Temperatura
Es necesario mantenerlo en un sitio fresco. El escenario ideal para mantener un queso sería una bodega húmeda con una temperatura de entre 6 y 12 grados, pero esto no es posible en la mayoría de casos, lo más habitual es guardar el queso en la nevera.
La temperatura perfecta para conservar un queso curado es de entre 8 y 12 grados, mientras que los quesos semicurados se conservan mejor a temperaturas más bajas, entre los 4 y los 8 grados. Cuando los metemos en la nevera, debemos utilizar los cajones inferiores que normalmente se utilizan para la verdura, ya que es la zona menos fría. Sin embargo, en el caso del queso fresco, lo guardaremos en la parte alta del refrigerador ya que necesita estar a 4 grados.
El envoltorio
El frío seco de la nevera reseca mucho el queso de oveja, por lo que es muy importante el envoltorio en el que se conserva. La mejor opción es utilizar el papel encerado original, con el que envolvemos y enviamos todos nuestros quesos. Si no tenemos, el papel de horno puede funcionar bien. Una alternativa es el papel de film, teniendo cuidado de no apretar demasiado el queso con el papel para evitar que se recaliente y pueda aparecer moho. El papel de aluminio también se puede utilizar.
Otra posibilidad es conservar los quesos en recipientes herméticos de plástico, como los tápers. Si lo hacemos de esta forma, habrá que tener cuidado con los quesos semicurados ya que pueden fermentar por falta de oxígeno y estropearse.
❌ Las queseras de vidrio no son el mejor medio para conservar un queso.
Tiempo de conservación
Cada queso es un mundo, por lo que no todos duran el mismo tiempo. Por general, el tiempo de consumo preferente de un queso sin abrir es largo, pero el producto va perdiendo sus características de humedad, textura y sabor al estar en la nevera, por tanto, los quesos más pequeños, los poco curados, y los quesos frescos son los que menos tiempo deber mantenerse refrigerados. Unos 15 o 20 días sería un plazo razonable.
Cómo consumir el queso de la nevera
Para disfrutar de todas las cualidades organolépticas de un queso que hemos conservado en la nevera, este debe atemperarse antes. La temperatura idónea para consumirlo es de entre 18 y 20 grados en el caso de los quesos semicurados y de entre 22 y 24 grados para los queso curados.
Si el queso lleva mucho tiempo en la nevera, puede aparecer una ligera capa de moho o que la parte exterior se haya secado. En ese caso, podemos cortarla y seguir disfrutando del resto del queso.
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